Páginas

domingo, 22 de mayo de 2016

Necesitaba dejar constancia de esto en alguna parte:
TE EXTRAÑO.
Así, con mayúsculas.
Te extraño tanto que duele. Te extraño tanto, aunque estés tan cerca. Me hace falta tu sonrisa tan sincera, tu mirada tan tierna, tus manos tan fuertes y suaves a la vez, tu voz; me haces falta TÚ.

Y aquí estamos de nuevo...
Ha pasado el tiempo, eh; luces bien, luces feliz. Y eso me hace feliz a mi también; a pesar de que esa felicidad ya no es por causa mía.
Con el tiempo he aprendido a vivir sin ti y sin tu amor. No ha sido para nada fácil eh, aún duele a veces el recordar que te tuve y te perdí y que no hay nada que pueda hacer para recuperarte, duele saber que esa sonrisa ya no es para mí, que mi boca no probará tus labios otra vez, que jamás podré sentir tu caricia sobre mi piel otra vez; duele saber que si escucho tu risa no será por causa mía, que ya no veré tu desaliñado despertar, ese momento en el que eras más humano, cuando te mostrabas tal cual eres, ese momento en el que más te amaba; duele saber que no podré velar tu sueño más, y que otra tomará mi lugar. Duele saber que, aunque sigas aquí, te has marchado para siempre, que decidiste hacerlo, que decidiste que no habría una segunda oportunidad para nuestro amor. Duele verte tan cerca y sentirte tan lejos. Duele ser sólo un recuerdo más; duele ser sólo amigos, duele ya no ser amantes; esos amantes que habían planeado todo un futuro juntos. Un futuro que nunca llegó, con un viaje que jamás se concretó y un amor que se desvaneció. Todo tu, dueles entero en mi ser.
Sin embargo, ese dolor ya no es constante, pues se ve empañado por la felicidad que me da verte bien, siguiendo tus sueños, cumpliendo tantas metas y proyectos que tenías y que no pudiste concretar por culpa mía. Me alegra ver tu sonrisa, me reconforta que ya no me ignoras y que podemos ser amigos,  saber que, a pesar de todo, aún me quieres y me proteges (como amigos que somos). Me alegra saber que todo va perfectamente bien en tu vida.
Por mi parte, aún sobrevivo. He tenido altos y bajos y los he superado. Estoy a punto de terminar el primer año de universidad, al que tanto le temía, ¿recuerdas?. Debo admitir que me he vuelto más fuerte y precavida, que ya no confío tanto en las personas como solía hacerlo, y eso, en gran parte, te lo debo a ti. Esa coraza que se había aflojado con tu llegada, se hizo más estrecha con tu partida. Cada día es una lucha constante contra mi propio ser, voy aprendiendo a quererme y aceptarme, pero no se ha hecho nada fácil.
Tan sólo quería asegurarme que supieras que me alegra verte tan bien aunque sea sin mí, que te deseo lo mejor del mundo y que, por sobre todas las cosas, aún te amo.