Páginas

viernes, 4 de octubre de 2013

Diarrea verbal

Anoche soñé contigo, ¿sabes?. Fue raro al principio. Ambos nos ignorábamos. Luego te miré y me miraste. Me llamaste. Y conversábamos, decías que me extrañabas y-como siempre- te creí. Y me besabas, nos besábamos. Yo me iba, tus amigos te esperaban, y los míos a mi. Y luego desperté. O el sueño se desvaneció, no lo recuerdo bien. Lo que sí recuerdo es lo bien que se sentía volver a estar a tu lado, en tus brazos, en tus labios. Recuerdo el sentimiento de vacío al despertar. Te extraño, ¿sabes? Y extraño cada risa, cada beso, cada abrazo, cada sonrisa, cada minuto, cada juego y como ambos odiábamos perder, cada pelea por quien quería más al otro. He intentado tanto olvidarte, borrarte de mi corazón, o simplemente, quererte un poco menos. Pero no puedo, estás tatuado en mi corazón. Cada vez que creí haberte olvidado ahí estabas tú, ahí estaba tu recuerdo. Intacto. Al igual que mi amor por ti. Odio ese nudo en la garganta. Odio el dolor que viene y me ataca cada vez que pronuncian tu nombre, cada vez que oigo nuestras canciones. Odio mi estúpida debilidad. Odio saber que no volverás. Porque sé que te perdí.  Pero lo que más odio es no tenerte aquí a mi lado para decirme "tranquila, todo irá bien" porque es lo único que necesito ahora. Te necesito a ti , y ahora más que nunca. Y más que a nadie.
No es justo querer tanto a alguien a quien no puedes tener. No es justo que cada vez que comienzo a albergar la esperanza de olvidarte, llegues como si nada, destrozándome una y otra, y otra vez.
Quizás todo fue mi culpa. Quizás fue culpa tuya. O de los dos. O de ninguno. Quizás fue lo mejor para los dos, o al menos eso dijiste, eso quiero creer. Quizás estás mejor sin mí. Quizás no te hago falta. Quizás no recuerdas cada momento como lo hago yo. Quizás la vida planea algo mejor para ti, y algo mejor para mi. Quizás nunca fuimos realmente compatibles: 
 tú eras negro y yo, blanco; tu eras "sí" y yo, "no". Quizás nunca leas esto, quizás cuando lo leas jamás pienses en mí. Y quizás, quizás nunca sepas que yo te amé.